Luego de mucho tiempo sin actualizar este, mi blog, estoy intentando por todos los medios hacerme de un espacio propio, un lugar y un momento para dejar fluir las ideas y volcarlas en este espacio virtual.
Es que las ocupaciones cotidianas van poco a poco acaparando el tiempo, y cuando nos damos cuenta las aficiones han quedado de lado.
Hoy estuve dialogando con un colega del taller literario
Los Forjadores, y me he dado cuenta de que tengo montones de ideas que escribir.
Y ahora voy a tener que trabajar muy duro lograr nuevamente esa inercia creativa que poco a poco se va perdiendo cuando las ocupaciones se amontonan.
Ultimamente me he dado cuenta de dos cosas que son interesantes, y que debería explotar un poco más.
Lo primero es que si me lo propongo puedo escribir artículos serios, como demuestra el artículo sobre
Miedos y expectativas en los talleres literarios virtuales, que salió publicado recientemente en
Crónicas de la Forja 4.
Lo segundo es que a medida que voy ayudando a otros desde mi modesta colaboración en el taller, me encuentro a la vez aprendiendo un monton. Una simple charla informal sobre cómo plantear un relato de ciencia ficción sin necesidad de un profundo conocimiento científico me ha dado ideas para al menos dos o tres relatos.
Así que creo que pueden esperar otra tormenta de trabajos, como la que me atacó luego de mi primera publicación en un medio electrónico, mi inscripción en dos talleres y los inicios de los proyectos online que ahora tenen vida propia (hablo del portal de Forjadores, su galeria, foro y enciclopedia).
Los dejo por el momento. Esperen noticias.